Cortando los genes con una buena tijera

La técnica de edición de genes o tijera genética, CRISPR-Cas9 es toda una revolución.
Es un sistema biológico para alterar el ADN que tiene el potencial de cambiar la vida de todas las personas, tomado de la forma como las bacterias se defienden al ser atacadas.
El caso es que se puede modificar un gen defectuoso para eliminar una enfermedad determinada.
Es una técnica rápida y sencilla, en desarrollo acelerado. Con ella se pueden modificar animales para buscar las mutaciones en el ADN que generan una enfermedad o que brindan protección.
Por ejemplo, en leucemia, científicos del Reino Unido usaron la técnica para segurarse que nuevas terapias contra el cáncer usando células T de donante podían atacar un cáncer sin ser rechazadas o suprimidas por la quimioterapia. Se practicó en dos niños.
En unos años podría ser posible eliminar una enfermedad cambiando el gen defectuoso con esta técnica.





Los primeros en hablar de CRISPR fueron científicos japoneses que en 1987 describieron que era posible editar el ADN de bacterias.
Investigadores del MIT demostraron que se puede reemplazar una zona de ADN dañado por un trozo de ADN sano cortando y pegando en exactamente la misma zona afectada.
Hasta ahora, los científicos podían insertar un segmento corregido de ADN, pero éste se ubicaba en cualquier lugar de la cadena de ADN.
Según Timothy Lu, uno de los autores de este estudio, publicado en la revista ACS Synthetic Biology, esta técnica podría hacer más fácil producir medicamentos y detectar y curar enfermedades. Por ejemplo, lograr intervenir embriones que tienen un gen defectuoso que aumenta el riesgo de males genéticos, como esquizofrenia y algunos tipos de cáncer.
Hasta ahora, la técnica CRISPR se ha utilizado para cortar trozos de un gen para desactivarlo o sustituirlo por un nuevo gen, pero esta versión mejorada envía la secuencia correcta de ADN de ese gen.
El premio Nobel Craig Mello, de la Universidad de Massachusetts, dijo al periódico británico The Independent que esta técnica tiene el potencial de transformar el estudio y manipulación de genes e, incluso, manipular embriones humanos.
John Ewer, del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la U. de Valparaíso, cree que la posibilidad de intervenir embriones humanos, después de este avance, es sólo un tema ético. “Esta técnica permitirá hacer ese tipo de cosas en un futuro no muy lejano. No mañana, pero en unos meses más”.




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